Cartas desde el maltrato - Roberto MartÌnez Guzm·n Cartas Desde el Maltrato da a conocer 256 cartas que integran el diario íntimo de Montse (los nombres y lugares están cambiados por cuestiones de privacidad y seguridad), una más de las tantas víctimas del maltrato doméstico, tanto físico como psicológico. Las cartas, las cuales son textuales a las originales, nos relatan los últimos 2 años de ese maltrato, de la vida (si se le puede llamar vida) de Montse con su ex-marido, y todo su sufrimiento.Al inicio Roberto nos cuenta en algunas páginas un poco la historia de Montse, cómo conoció a Quique, cómo lo salvaría de los problemas que éste tenía, cómo terminaría enamorándose, casándose y teniendo una hija, Yolanda, con éste. Y, luego de esa presentación, empiezan las cartas...Por circunstancias de la vida, Montse va alejándose cada vez más del mundo, y sumado al inicio del maltrato de Quique, llega sufrir de agorafobia, no pudiendo salir a la calle sin su maltratador, dependiendo totalmente de él, permaneciendo encerrada en su departamento el día entero. Se vuelve cada vez más débil. Mientras que los celos de Quique se hacen cada vez más grandes e irracionales, y su erróneo sentido de que Montse le pertenece lleva a que los maltratos aumenten en frecuencia y violencia a medida que pasa el tiempo. Montse deja de dormir... deja de soñar... deja de vivir. En sus cartas manifiesta los deseos de que Quique desaparezca de su vida, que se convierta en problema de otra, que muera, hasta su pensamiento de llevar a cabo su propia muerte y sus dudas de si verá el siguiente amanecer. Lo único que evita que Montse se quite la vida o cometa algún delito, es su hija. Su hija... esa niña que con el paso del tiempo empieza a comprender que algo no está bien con su padre y la forma en que trata a su madre. Esa niña es quien, en cierto modo, mantuvo con vida a Montse, mantuvo su esperanza y logró que no cayera rendida.Cada carta es un relato del más profundo dolor sentido por Montse, es dar un paso más en ese mundo que ocultan maltratadores y maltrados. Con cada una de ellas ves crecer el maltrato que vivió por largo tiempo, el sufrimiento permanente en ella, su enojo con ella misma, su "imposibilidad" de hacer algo, y lo mal que funciona la justicia en estos casos.Lo más indignante de esta historia (a parte del maltrato que sufre Montse, obviamente) es el saber que el entorno no hiciera nada (o hiciera tan poco) para ayudar a Montse y la niña, siéndole indiferente o ignorando lo que sucedía. Siendo Montse incapaz de contarlo, por temor a lo que Quique pudiera hacerle si se enterara o por la tonta afirmación de una persona muy apegada a ella que aseguraba "nadie tiene derecho a quejarse por nada", pocas personas se enteran y/o dan cuenta de lo que sucede en su vida, y menos fueron las que ayudaron. Esto es algo que pasa en un altísimo porcentaje de los casos, llegando un mínimo de mujeres a realizar la denuncia correspondiente.Siendo un texto de no-ficción, donde no se busca la "perfección" literaria, sino el compartir las (terribles) experiencias vividas por Montse con el fin de dar a conocer "ese mundo" y crear conciencia en el lector, me pareció un texto muy bueno que, sin duda, recomiendo. El Silencio del Bosque